Monday, April 26, 2010

Glu, glu, glu...


© carlos troll & origlam


Mi último origami es una corona de corales, conchas marinas, algas y perlas. Se llama La Dama del Mar.

Tengo en la cabeza, desde el pasado verano, todas esas cosas. Venía teniendo en la cabeza la imagen de este personaje. Lo hice para una morena mujer italiana que se llama Irene. Irene siempre fue mi nombre favorito de mujer. Me hubiera gustado mucho llamarme Irene. Irene suena a mujer bella. La mujer que me gustaría o que imagino ser.

Me dejé fuera del tocado dos caballitos dorados de mar. A la gente no le gusta tanto el origami. Tanto como para ponerse animalitos en la cabeza, así que mis tocados de origami suelen quedarse en lo floral. Hasta que un día encuentre a quien no les tema.

Había hablado hace tiempo de las pescadoras de perlas. También he hablado de mi misma como ola, arrecife y coral. En mi memoria están otro tipo de sirenas. Mujeres que se lanzan al mar con el torso desnudo. Mujeres que bucean y nadan a riesgo de morir. Mujeres que se tienden en la arena, junto a las olas, para descansar. En mi imaginación hay también los kanzashi, mil y una flores, los tocados de la mujer japonesa, los piquitos de los pájaros... Todas esas cosas se transmutan, las unas en las otras, en mi imaginación.


Y así, una cabeza coronada de coral. Un coral rojo que me corona. La imaginación pétrea del color rojo enamorado. Una roja pasión convertida en piedra preciosa. Una sirena morena enamorada coronada de rojo coral. En el fondo del mar como en el fondo del corazón.

Dices que no entiendes nada de ello: que no te reconoces en ello y que no reconoces en ello mi amor. A veces creo que hablo con un pez.

2 comments:

La dama said...

Loto rojo.
Coral rojo.
Seda roja.
Corazón rojo.
Rojo, color de la pasión.

origlam said...

Si. La pasion tan miserable.