Tuesday, February 12, 2013

Shakesperiana

Te ofrezco la sal.
Cordelia acabará ahorcada
por su propia soga
mientras Goneril y Reagan
– las juanitas, las marías, las carlas, las cecilias, las domitilas, las anas, las evangelinas... –
siembran el mundo de sus retoños.

¿Tirano, ciego, usurpador?
a rey muerto, rey puesto,
el anciano Lear (no) supo elegir.
Te ofrezco la sal.

3 comments:

Alejandra said...

Perdona, Origlam, pero no entiendo el poema. ¿Quién ofrece la sal?

Alejandra said...

Quiero decir que me gusta mucho pero no sé si lo entiendo.

Autor said...

Hola Alejandra.

Gracias por tu comentario. Me alegro de que te guste el poema... aunque no lo entiendas. :)

La respuesta a tu pregunta... es todo un libro. Se llama "King Lear"/El Rey Lear. Te recomiendo simplemente que lo leas y saques tus propias conclusiones.

Pero te puedo adelantar alguna pista. Cordelia, como Ofelia en Hamlet, como cordial, de "corazón". Es la heroína. Y Sal es lo que Cordelia le ofrecía al rey.

Algo mucho más valioso que el oro y la plata. Algo que él no sabe reconocer ni descifrar porque realmente Lear cree que "no vale nada". O que no vale tanto como las vanas apariencias de las otras dos (Goneril y Reagan, la plata y el oro).

Piensa ahora en para qué servía la sal y cómo actúa sobre la carne. La preserva, pero también escuece. La Sal es la Verdad y el Amor.

Lamentablemente, el Rey elige (o no supo elegir) y su elección le lleva a la furia, a la muerte y la locura, a la ceguera, a la tiranía y a la usurpación del trono por parte de aquellos que no le hablaban ni por Amor ni en nombre de la Verdad, sino usando el oro o la vanidad o las riquezas del mundo o las apariencias.

Pero el rey elige. Y Cordelia muere, el corazón muere. El rey Lear elige no amar, elige en contra el corazón. Y con ello elige también fatalmente la muerte. Fin del reino. El Rey legítimo ha muerto. A rey muerto, rey puesto. Otro vendrá.

Acaso reinarán los usurpadores y sus esposas y los hijos de éstos sembrando el mundo de sus instintos y pasiones. Lejos siempre del Amor y lejos de la Verdad. De ahí la Tragedia.

Es trágico el destino que un mal rey, un rey ciego o un rey que se ha vuelto loco y despótico, nos obliga a todos a vivir.