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Monday, January 12, 2009

Taller de "Shimenawa: el cordón sagrado"

Durante el mes de Enero y Febrero impartiré un curso sobre cómo trenzar y decorar el shimenawa, o cordón sagrado. Puedes leer más sobre el shimenawa aquí.

Los alumnos deberán traer al curso unas tijeras de poda o las que se usan para el bonsai.

En la primera sesión se presentarán una serie de materiales base, pero para una ejecución personal y creativa resulta siempre más atractivo emplear los que se usan en Japón, trabajando con esmero las habilidades, o bien introduciendo otros nuevos propios de nuestro paisaje o con los que uno más se identifica.

Hay grupos de mañana y tarde. Puedes realizar tu inscripción aquí.

Saturday, January 10, 2009

Cómo usaremos el Shimenawa

Lafcadio Hearn, uno de los viajeros y amantes del Japón que más poéticos libros ha escrito, describía así la ubicación del shimenawa en las casas:
Además del gran shimenawa en la entrada de las casas, los shimenawa o shimekazaris se suspenden sobre el toko, o alcoba, en cada habitáculo; y sobre la puerta trasera; o sobre la entrada a la galería del segundo piso (si es que lo hay) se cuelga un wajime, que es un pequeño shimekazari a modo de rueda, decorado con hojas de helecho, tiras de papel gohei, y hojas de yuzuri.
Besides the great shimenawa in front of the house, shimenawa or shimekazari are suspended above the toko, or alcoves, in each apartment; and over the back gate, or over the entrance to the gallery of the second story (if there be a second story), is hung a wajime, which is a very small shimekazari twisted into a sort of wreath, and decorated with fern-leaves, gohei, and yuzuri-leaves.
1891, Glimpses from Unfamiliar Japan, cap.5. 

Friday, December 26, 2008

Año Nuevo en Japón: un lugar donde posarse la divinidad

Si estuviéramos en el antiguo Japón, las horas se contarían a pares, del amanecer hasta que anochece, y esperaríamos a la treceava luna del año para celebrar el principio de un año nuevo. Ocurriría a mediados del mes de Enero, y desde mediados de diciembre nos prepararíamos para apreciar el inicio de un nuevo ciclo de estaciones y cosechas.

Las preparaciones del Año Nuevo (shogatsu) son una de las festividades más importantes del escenario cultural de Japón. Hoy se celebran de acuerdo con el calendario de Occidente, aunque repiten tradiciones enraizadas en el culto antiguo, el Shinto (camino de los dioses), la religión nativa de un país agricultor.
Las casas se limpian y se apartan de ellas los polvos antiguos. Se queman los utensilios del año anterior: los rastrillos, las sombrillas, las hagoita... Se sustituyen los tatamis y se cambian los papeles de las puertas correderas. Mediante estos rituales de purificación, preparamos un hogar donde pueda residir lo divino.

 
Tres decoraciones señalan el camino a los espíritus para que puedan encontrar su sitio. Algunos lugares de la casa se marcan para que en ellos pueda posarse la divinidad.

El kadomatsu guardando la entrada de las casas, un arreglo de pino y bambú. El pino verde, porque en las copas de los árboles viven los kami, y tres cañas de bambú en punta, la planta mágica, como estacas, para cortar el camino a los espíritus malos. El miki-no-kuchi en la boca de las botellas de sake, para que el vino de arroz sea una ofrenda a los dioses. Y el shimenawa, un cordón de paja que indica todos los lugares marcados como sagrados. Un templo en sí mismo, bajo el dintel, o su umbral cuando protege nuestra casa: paja, hojas, frutas y papel. Algo puro y simple que agradece los frutos de la cosecha y rinde honores a la fuerza inmensa del espíritu de la naturaleza en pleno invierno.

A partir del 17 de Enero y durante tres semanas, empieza un curso en Casa Asia-Madrid donde conoceremos los poderes del shimenawa y aprenderemos a trenzar y plegar un shimekazari, del más  tradicional a la vanguardia. La luna del año nuevo estará cerca. Puedes inscribirte aquí.

Friday, March 28, 2008

Más sobre el shimenawa: un matrimonio entre dioses


Las leyendas sobre el cordón de paja son numerosas y se confunden en la memoria popular. Distintas fuentes señalan distintas narraciones sobre una idéntica estructura mítica vinculada a los ritos de la religión sintoísta. A petición de mis lectores, una aclaración acerca del pequeño cuento de la entrada anterior, extraída –como la foto con que lo ilustro– del libro Rhyokan, de Gabriele Fahr Becker.

Cuando el shimenawa se encuentra colgado entre rocas, representa el matrimonio entre dioses. Izanami e Izanagui eran los padres de la diosa Sol y son la pareja de cuya unión surge el archipiélago de las islas japonesas.

El matrimonio entre rocas (meoto-iwa) –mediante un cordón de paja trenzada que las une– representa el ideal de una boda entre dioses. Las rocas son uno de los lugares de peregrinación más importantes de Japón, simbolizan al hombre y a la mujer, y el cordón de paja el vínculo indivisible entre ambos, la fidelidad.

El cordón de paja se trenza de izquierda (lo negativo) a derecha (lo positivo) con el extremo que corresponde a la raíz colgando hacia abajo y en el lado izquierdo o a la izquierda del santuario. El extremo del cordón que correspondía a las espigas (y no a sus raíces) se consideraba la parte más valiosa del cordón, aunque en casi todo tipo de altares, ceremonias y ofrendas japonesas el lado izquierdo se suele considerar el más importante y es por ello donde se ubica el santuario o la figura del emperador. La naturaleza se nos ofrece en su existencia como consecuencia de lo positivo y lo negativo.

Según el pensamiento sintoísta nada malo puede traspasar la línea divisoria del shimenawa. Esto es, entre lo positivo y lo negativo nada malo puede ocurrir.


Tuesday, March 25, 2008

El cordón de paja

En el mito japonés de la creación, Izanagi e Izanami, la pareja primordial, tuvieron que separarse tras hacer nacer las deidades que llenan el mundo: el Viento, el Mar, los Árboles, las Montañas... Un día Izanami fue abrasada por su quinto hijo, el Dios del Fuego, y tuvo que refugiarse en el País de las Profundidades para que su esposo no la viera.

Como en el mito de Orfeo y Eurídice, Izanagi se resistía a perder a su bella esposa y roto de dolor persiguió a su amada hasta la noche eterna del País de las Profundidades. Numerosos peligros mortales y mil trampas tuvo que sortear Izanagi para dar con Izanami en los páramos del Más Allá.

Cuando finalmente logró hacerla salir a la luz, Izanagi tuvo que colocar un cordón a la entrada de su cueva para evitar que Izanami nunca más regresara al mundo subterráneo. Desde entonces en los dinteles de las casas –y a veces atados entre dos rocas en medio del mar– los japoneses cuelgan, cada año, un cordón de paja decorado con ofrendas de papel a la entrada de sus viviendas.

Es el shimenawa o cordón de paja (el cordón del no-retorno) que le recuerda a Izanami que no vuelva a su cueva.